La peluquería, si, ese lugar donde vas cuando necesitas un corte de pelo. Ese era el primer movimiento antes de rescatar a Charles en Tokyo, donde ya también he estado.

Al llegar a mi peluquería le rogué al señor con gafas que me atendiera de urgencia pues tenía una nueva misión que hacer. Tras explicarle que no era otra vez cazar mapaches, me atendió con urgencia, un buen hombre.
Ya pelado:

Decidí tomar esos cheques de emergencia que charles me dio en blanco, firmados a su nombre:

En fin ya me tocaba ponerme en camino, así que con los cheques compre un coche nuevo para ir al aeropuerto, ante todo hay que ser un señor y contrate a un chofer para que me llevara hasta allí.
Estuve esperando unas 20 horas, puesto que me gusta llegar un poco antes de que salga el avión, hay que ser precavido.
Lo que mas me llamo la atención fue el hombre que empaquetaba las mochilas por 5 euros una vuelta y 10 euros, completo.
-¿Cuantas vueltas es completo?
-¿Que?
-Si, es que si una vuelta son 5 euros, ¿cuantas vueltas son completo?
-Eh dos...
-No veo la oferta, realmente estas dando dos vueltas.
-Eh..., ¿te lo empaqueto o no?
-Nose, nose, ¿cuanto me costaría el plástico solo?
-¿quieres solo el plástico?
-Si.
-Toma y lárgate de aquí.
Que pardillo, ahora yo mismo me empaquetaría mi mochila, sin necesidad de robots, antiguamente no había robots y te lo hacías tu todo, incluso los huevos fritos, tenías que freírlos con tu propio calor humano.
Ya os habréis dado cuenta de que no soy charles, exacto soy Juanoide, redactando esto desde el avión,
-¿Perdone me trae otra cocacola?
-Es la quinta señor
-¿No son gratis?
-Si
-Pues eah otra más.
Después de 14 cocacolas, me entro sueño, algo absurdo con tanta cafeína y azúcar en el cuerpo, así que aprovechando que estaba al lado una alemana buenorra pues, hice como que me quedaba dormido apoyando mi cabeza en su hombro.
La mujer empezó a gritarme en alemán, que rica ella, nose porque se levanto y no la volví a ver en todo el viaje, pss, a saber. Una azafata me pregunto como estaba, le dije que "hot" y se rió, yo creo que quería rollo.
Así que me levante y me acerque a ella sugiriéndole ir al cuarto de baño, me dio una torta y me senté de nuevo, cierro el portátil.
Redactando de nuevo en este lujoso taxi Tokyano.
-Chotto sumimasen, etto... gotanda eki, ikimashou!!!
-Hai
El Chofer me entendió mal y me llevo a gotenda eki, la estación gotenda, bueno estaba al otro lado de Tokyo, pero con los cheques de charles, todo era coser y cantar. Solo tenía que buscar pistas, así que pregunte por la calle si alguien había visto a un afro.
En un barrio unos señores insistían en que un afro como el de la foto que enseñaba, había corrido por esa calle en calzoncillos, algo absurdo, así que les ignore. En Tokyo la gente es muy escandalizable, así que gritar "Watashi wa supeinjin desu" (Yo soy español), no me trajo nada bueno.
En los calabozos de la comisaría de Tokyo de la región de Nakanobu, no explicaré que me llevo allí, pero algo tenía que ver con gritar y levantar faldas. Una chica que me sonaba me saco de la misma para hablar conmigo.
-Hola señor Cortés
-¿como sabes mi apellido?
-¿Y tu afro?
-¿Rosa?

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